
El primer objetivo se enfoca en disminuir a la mitad el número de personas de la población cuyo ingreso es menor a 1 dólar diario.

Más de una de cada cinco mujeres alrededor del mundo en edad de educación primaria no asisten.

La muerte durante el parto es un acontecimiento raro en los países ricos, en donde por lo general hay menos de 10 muertes maternas por cada 100,000 nacimientos. En los países más pobres de África y Asia la tasa puede ser hasta 100 veces más alta.

En África al sur del Sahara 300 millones de personas carecen de acceso a agua potable.

Más de 100 millones de niños en edad escolar no asisten a la escuela y más de 100 millones de niños que actualmente van a la escuela la dejarán sin haber aprendido a leer y a escribir.

Hoy en día, una persona que vive en Zambia tiene menos posibilidades de llegar a los 30 años que alguien que nació en Inglaterra en 1840 – y la brecha se está ampliando. El VIH/SIDA es un principal responsable de la reducción en la esperanza de vida en África al sur del Sahara.

En 1970 casi todos los países ricos del mundo prometieron destinar el 0.7% de su producto interno bruto (PIB) a la asistencia. Actualmente –más de 35 años después –sólo 5 países cumplieron este compromiso.
